Seguimos hablando todas las noches recordando esa noche de hotel tan increible, seguimos conociendonos más en todos los aspectos y decidimos quedar más a menudo para poder disfrutarnos como lo habíamos hecho ese día. Ibamos quedando un par de días a la semana como mucho, y me parecían poco.
En uno de esos días recuerdo haber tenido una conversación telefónica más sincera hablando de lo que sentíamos. Una conversación a la cual ella cortó de primeras, y comentó que lo nuestro solo era por sexo, que si en algun momento alguien empezaba a sentir alguna cosa, que lo dejaríamos. Claramente acepté, ese comentario no aceptaba ninguna condición más por lo seguro que me pareció. Sentí que la engañaba, que aceptaba su propósito sin ningun problema e incluso intenté convencerme de que era verdad, que si sentiamos algo podíamos llegar a hacernos daño. Pero yo ya sabía que me gustaba, sabía que algo había despertado en mi, que era cuestión de seguir sus pactos para seguir viéndola y hacerle creer que aquello para los dos solo era sexo.
La fuí viendo cada semana, y cada encuentro era más especial que el anterior. La descubría cada vez que estaba con ella. Cada día era diferente y más intenso. Creía conocerla a la perfección hasta que seguía descubriendo nuevas zonas de su cuerpo en cada encuentro. Empezaba a cumplir alguno de mis sueños sexuales de toda mi vida, sueños que creí que nunca se me iban a cumplir. Empecé a darme cuenta de que estabamos a la misma altura, de queen la cama eramos similares, de que todavia teníamos mucha curiosidad por apagar. Me daba tanto placer que solo deseaba verla por sentirla de nuevo y disfrutarla mas aún.
Todo parecía ir segun lo pactado.Bueno. Casi todo.
Habían esos momentos que hacían esos encuentros más especiales. Esos momentos en que estabamos los dos en la cama reposando y hablando de nuestras cosas, con normalidad. Pero había algo que no entraba sobre lo pactado. Habían momentos en que los dos nos quedabamos callados mirándonos fijamente. Se me paraba el tiempo. Me pasaría toda la vida mirando esos ojos dónde reflejan un alma tan inocente y buena. Me gustaba cada vez más. Esos momentos eran mágicos para mi, necesitaba mirarla más allá de lo superficial del roce de nuestros cuerpos, necesitaba que conectara conmigo de alguna manera para que viera que podíamos darnos una oportunidad y pasar de ser unos conocidos con un pacto sexual, a conocernos de verdad y expresar nuestros sentimientos. Necesitaba sentirme querido y que me diera cariño. En esos momentos alguna vez cuando al mirarla fijamente durante unos tres segundos y exclamarme un QUE! , yo le respondía que nada. Abajaba la mirada y seguia en mi modo señor frio que tanto me caracteriza. No podía decirle lo que sentía, era demasiado arriesgado y podía perderla. Me conformaba con algun beso extra que le salía, y algun beso que me daba cuando no la miraba. Con eso tenía que acallar a mi ser, todo lo que necesitaba de su cariño.
Ese viernes no quedamos. Había quedado para salir con una amiga esa noche. Me dijo que irian a la discoteca donde nos dimos el primer beso. Cosa que pensé que a lo mejor podría pasarme para verla, pero me lo quité de la cabeza. Demasiado arriesgado.
To be or not to be, era la proyección que ibamos a ver mi prima y yo ese viernes a las seis de la tarde. Nos gustaban las películas antiguas en versión original, y más con compañia. Fuímos antes de entrar a tomar algo para saciarnos un poco, ya que ninguno de los dos había comido y teníamos algo de hambre. Tranquilamente y confiados, aunque algo justos de tiempo, fuímos hacia el local de proyecciónes, dónde nos sorprendimos cuando el vendedor de entradas nos dijo que solamente quedaba una plaza para esa sesión, que ya estaba todo ocupado. Para nuestra desilusión nos marchamos sin rumbo de allí. Nos marchamos sin saber que hacer, así que decidimos a tomar algo en una calle muy frecuentada. Empezamos a beber y quedamos con una amiga de mi prima muy simpática que se apuntó a nuetro plan improvisado. No paramos de beber hasta que vimos que ya era tarde y que la amiga de mi prima se iba para casa un poco fastidiada por el alcohol.
Nuevamente sin rumbo, y ya con unas cuantas copas de vino que nos habiamos tomado en unas cuatro horas sentados, decidimos ir a cenar a una pizzería cerca de mi casa para seguir lo que habiamos empezado. Parecía que no queriamos terminar ese día por el orgullo de habernos quedado sin entrada para esa proyeccón. Envalentonados los dos y cada vez con más patosidad en nuetras conversaciones, elejimos las pizzas que van acompañadas de una buena botella de vino siciliano, por si todavía nos quedaba algo de sed.
Al terminar de cenar, decidimos tomar otra en un loca llamado Ambiente del Sur, dónde con malas miradas de los camareros y del personal del bar al ver que despúes de tomarnos un Gintónic y con poco habilidad no consigo sacar tabaco porque hay mesas en medio porque que estaban recogiendo, nos fuimos nuevamente sin rumbo. Llebábamos una inercia que no era normal. Sabíamos que las amigas de mi prima estaban en esa discoteca y mi prima no paraba de decir que teníamos que ir, que no pasaba nada. Al que yo le contestaba que sería mejor no ir, que no sería bueno. Le decía eso, pero sentia que tenía ganas de verla y de besarla. Quería decirle que la hechaba de menos, que hubiera preferido estar con ella ese viernes antes de cualquier otra cosa. Creo que me deje arrastrar por mi prima por el deseo de verla de nuevo.
No recuerdo muy bien como llegamos, creo que cojimos un taxi. Nos plantamos allí con un pedo descomunal, no podíamos pronunciar nada, y menos conversar. Eso si, recuerdo su mirada. La vi hablando con un chico, y me sentí mal. La saludé con un lijero movimiento de cabeza, y pensé que había sido un error haber ido allí. Al momento vi como su amiga le dice algo al oido, y al intentar centrarme para coger fuerzas e ir a saludar con algo más de claridad, las pierdo de vista. Pensé que mejor, así no tendría que hacer el ridículo al intentar hablar con ella. Me puse algo más tranquilo y me puse a fumar dentro del local. A la segunda calada me cojen del brazo y me dicen que allí no se podía fumar, y que debía abandonar el local.
Estaba muy borracho, no recuerdo dónde fuí, se que estube al lado de la discoteca intentando despejar mi cabeza y desnublar mis pensamintos y mis ojos, pero no se me iba. Se que andé una manzana para intentar entrar en un estado algo más sano, pero no fué así. Pasaron unos trainta minutos hasta que el portero decidió dejarme entrar de nuevo. La busqué. Pero no la vi más.
Después de dejar a mi prima hablar con algun chico, me acerco para decirle queme marxo. Ella al ver que se quedaba sola, me acompaña. Cojimos las chaquetas del guardarropía. Miro mi móvil. Seis llamadas perdidad y casi sin bateria. Las llamadas eran de ella. Pensaba que quería verme también, que quería besarme. Pero había un mensaje instantanio que decia:
- Se acabó. Hemos roto el pacto. Hasta aquí hemos llegado.- No me lo podía creer, estaba demasiado borracho como para asumir esos mensajes. Me decía que todo había terminado. Que ya no nos veríamos más!Se lo expliqué a mi prima. Tampoco se lo creía, y entonces vi en sus ojos que me daba la razón, que no teníaimos que haber ido allí.
- Llamala! - Me dijo desesperada. Y la llamé:
-Hola.Que pasa?- Le dije preocupado
-Ya está, hasta aquí. No nos veremos más. No puedo verte más.- La noté angustiada, harta y convencida de sus palabras.
-Pero porque? Que te pasa? Te has enfadado porque hemos venido?- No entendía porque no quería verme más, estaba escolocado por completo.
-No, déjalo. No es por eso, pero me he dado cuenta de que ya no puedo verte más.- Suspiraba.
-Pero porque? No te entiendo?- Insistí.
-Porque si, no insistas. Se acabó.- y tras algunas frases más, se me apago el móvil. Sin batería.
Recuerdo que fué algo así, y que sentí que la había cagado. Que si la perdía esa noche era por haber ido allí, me sentiría culpable por haber ido, porque la podía perder, y no quería perderla. Sentí que si la perdía, no podría soportar el vacio que supondría, necesitaba seguir conociéndola, necesitaba que se diera cuenta de que era algo más para mi. No sabía como decirselo, así que cogí el movil de mi prima y la llamé para decirle otra vez que no entendía nada, que quería que me lo explicara a la cara para entenderla mejor. Y así fué. Quedamos en el anden del metro para aclararlo todo.
Al llegar, la vi tensa y entrecojida, estaba nerviosa y angustiada, no la había visto nunca de esa manera, y realmente pensé que algo ni iba bien. Empezó a decirme que ya no podíamos vernos más, que se estaba enamorando de mi, y que no quería aenamorarse porque no quería sufrir. No la entendía, nunca había imaginado que alguien pudiera pensar en dejar a alguien por enamorarse de ella, y más pudiendo ser correspondida. Pero estaba convencida de que tenía que ser de esa manera, porque sería más fácil para los dos, y que de esa manera ninguno sufriría. No sabía que decirle, y no podia aguantar pensar que la tenía allí delante, y que si la tocaba se derrumbaría más, no le podía hacer eso. No podía aprovecharme de ella en esa situación, lo único que quería era decirle que teníamos que seguir viéndonos porque yo también había empezado a sentir algo. Pero ella no estaba dispuesta a sentir más, no quería pasar a otro pacto, el de sentir abiertamente sin miedos y sin muros. Pero tampoco me salieron las palabras para hacerle entender lo que sentía, estaba demasiado bebido y descolocado como para ser coherente en ese momento, me sentía mal por verla triste y dolorida. En una ocasión me abrazo porque estaba llorando, y luego me besó. Fué el primer besó que sentí con amor. Los anteriores a ese estaban privados por un pacto, no eran del todo sinceros y puros como ese, excepto alguno que si lo parecía. En esas horas que estubimos juntos en ese pasillo del metro, sentí como nos sinceramos en más de una vez, sin hacer caso a ningun pacto, y sin muros. La vi reir en algun otro momento, y todavía me daba más fuerzas para retenerla, y le hice entender que teníamos que seguir viéndonos, que eso no podía acabar allí y de esa manera, que nos mereciamos y que nos entendiamos. Ella aceptó y me dijo que si que podiamos seguir viendonos. Me alegré al pensarque había entrado en razón y que nos volveriamos a ver. Nos despedimos con un "nos vemos" en el vagón. Y me bajé.
Al día siguiente quedé con mi prima para darle su móvil y para comentar lo mal que hicimos en ir allí y lo borrachos que nos pusimos. Estaba enfadado con ella por haber llegado en esa situación, pero no lo podia estar, era también culpa mia.
Ese mismo día la escribí, y me dió a entender que realmente el "nos vemos" en el vagón, fué un "adiós", y que seguia en sus cauces de no volverme a ver. Seguía sin entenderla, y me sentía engañado y enfurecido por esa farsa de despedida:
-Si lo se te acompaño hasta tu parada! - Le dije en un momento de ira, y ella me decía que se acabó.
Solo fueron dos días sin ella, pensaba que ya la había perdido para siempre, que ya no la veria más! Nunca más! No lo podía soportar, me dol´´ia demasiado el vacio que me producia pensar en no volver a verla y a mirarla, ni acariciarla una vez más. Se me hizo una montaña, pensaba en que ya no la vería más. No sabía que hacer. Me pase dos días encerrado en mi habitación llorando. Quería que entendiera que la necesitaba y que no podia estar sin ella. Tenía una lista dónde apuntaba lo que deciamos que queriamos hacer juntos, viajes, cenas, juegos sexuales, y algo más. La cogí y la leí una y otra vez hasta que mis lagrimas ya no podían dejarme ver lo que había escrito. Me sentía triste y perdido.
Le dije que para mi eso no había sido una despedida, que me había engañado y que debíamos espedirnos mejor. Acepto en quedar, y en que sría la última vez, como despedida.
Quedamos al día siguiente. Al saber que la vería, me envalentoné y escribí en el poco espacio que quedaba lo que sentía. Lo escribí pensando en darselo el día siguiente. Decía lo siguiente:
- Me hacia mucha ilusión hacer todo esto contigo. Solo quiero que sepas que yo también siento algo por ti pero tengo que respetarte y aceptar tu decisión. Solo deseo que seas feliz y que nunca te olvidaré.
Creo que fué algo así, no lo recuerdo muy bien.
Quedamos al día siguente, ese día no nos dimos ni un beso al vernos. Me sentía triste, solo, perdido y vacio aún teniendola allí. No sabía como aprovechar ese último momento con ella, le dije que podíamos hacer cualquier cosa como desespero para hacerle ver que no solo la queria para mi cama, que me gustaría hacer mil cosas con ella sin miedo a perderla. Pero fuimos a mi piso de nuevo, no sabía como decírselo.
Esa tarde hicimos el amor, me pareció que al ser el último día me besaba aún con más ganas y sin frenar sus sentimientos, como para sacarlos y no quedarse nada adrentro. Me sentí mal al terinar, no me podía creer que esa fuese la última vez que estubiesemos juntos. Me preguntó que si estaba bien cuando terminé, y no me salió nada. Me sentía vacio.
Al despedirnos, me dijo que sentía algo hacia mi, que no quería hacerse daño, y que era mejor dejarlo así:
-Tienes algo que objetar?- Le dije que no. Que no!! Seré subnormal. Pero si lo tenía a huevo, le podia haber dicho otra gilipollez, pero un no! . Se quedo callada y me dijo:
- Lo ves como no es tan dificil? - Me dijo vacilando, como si le hubiera dicho: - Mira si, tienes razón, para mi eres solo un coño con patas. - Como si me dara igual todo y ella. Me sentí bloqueado, sin palabras y sin saber como expresar lo que sentía. Estaba completamente ofuscado.
-Me estas vacilando?- Le dije enfadado. Y seguidamente nos marxamos.
La acompañe hasta el metro para despedirme de ella. Nos abrazamos como nunca lo habíamos hecho. Nos sentimos aún más compenetrados y unidos. Sentí que la necesitaría más, y que me causaría mucho dolor no tenerla a mi lado. Le puse la nota en el pantalón como último recurso desesperado y le dije:
- Leetelo en el tren. - Yse marxó.
Minutos después veo en el móvil que hay un mensaje de ella, al que dice:
- Joder. Me siento descolocada. -
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